24 June 2017

Hombres del mundo, ¿qué tipo de mujer os gustaría ser?


Puede que lo entienda mejor cuando vea la película pero, de momento, no deja de sorprenderme que el éxito de Wonder Woman se esté interpretando como un logro del feminismo.

Pregunto: ¿la verdadera señal de que las cosas están cambiando no sería (por ejemplo) que hombres heterosexuales de todo el planeta recibiesen con júbilo desacomplejado una nueva adaptación de Jane Eyre (sin zombies)?

21 June 2017

Canciones que deberían ser más conocidas (XXIII)




Igual es que ya deliro, pero la guitarra del principio me suena como desenfocada por el calor. En pleno agosto —o junio de 2017— pones un riff al sol en la carretera y los vapores del asfalto recalentado te lo dejan tal que así. La canción continúa y a mí no me abandona la sensación de que algo se está friendo en ella. Tiene como puntillas de huevo frito. Crujientes. Mi parte favorita es cada vez que interviene el coro. Mi segunda parte favorita es el requiebro de la melodía en el minuto 1:26 h. Aprovecho para dar las gracias desde aquí al podcast argentino de libros que me la descubrió, ninguno de cuyos autores me estará leyendo.

My Stove's on Fire - Robert Lester Folsom

05 June 2017

Fobias literarias



Llevaba las cejas depiladas en finas líneas arqueadas, lo que le proporcionaba una mirada de sorpresa permanente, o de agravio, o inquisitiva, como la de un niño asustado, pero sus párpados revelaban fatiga. No así sus ojos, de un azul hostil e implacable  como un cielo de pleno verano en el que brilla el sol.


El cuento de la criada, MARGARET ATWOOD

[Traducción de Elsa Mateo Blanco]



Ya puestos, me habría gustado saber si el espesor de las pestañas le daba un aire melancólico, si en los lacrimales se apreciaba reserva, cólera o aturdimiento o si el blanco de la esclerótica evocaba paisajes de fría pureza, como nieve que no ha sido hollada por el hombre.

22 May 2017

Metablog: Título

Lo conté en la primera entrada, allá por enero de 2010: este blog que tienen ustedes delante estuvo a punto de llamarse LAS COCINAS TIENEN OJOS (guiño-guiño). En los comentarios de la entrada, respondiendo a una pregunta de Amor (nombre real), expliqué incluso por qué había descartado ese título. Lo que no llegué a contar es de dónde viene el nombre definitivo: UN BRILLO ENSORDECEDOR.

Pues ya va siendo hora.

Por aquel entonces estaba escribiendo un cuento de hadas para un regalo (sí, así de friki soy). Trataba sobre una princesa que de pronto empieza a aborrecer a su marido por culpa de un hechizo de su tía, una bruja envidiosa. La primera frase del cuento era precisamente una reflexión de la tía: "No hay nada en el mundo que despierte tantas ganas de formular hechizos como la visión de un matrimonio feliz".


Seguía con el narrador contando cómo a la malvada tía, cada vez veía juntos a su sobrina y a su marido, le empezaban a hormiguear las yemas de los dedos y le refulgían los ojos con un brillo ensordecedor (el estilo era cursi un poco a propósito y otro poco por idiosincrasia propia).

Uno de los primeros efectos del hechizo consistía en que la princesa se daba cuenta de que su marido no tenía las cejas simétricas y este detalle le molestaba tanto que intentaba recortárselas aprovechando una siesta.

Al final, la fecha del regalo se me echó encima y no terminé el cuento, pero como lo del brillo ensordecedor me gustaba bastante, decidí reutilizarlo para el título del blog. Antes lo busqué en Google por aquello del plagio, pero no encontré nada.

Y esta es la historia.

No da para biopic, no.

13 March 2017

Se avecina una coincidencia

Hoy a las 18:32 h., después de años sin escucharla (más de quince, calculo), me he sorprendido a mí mismo silbando esta melodía:


Si es cierto que la realidad rima, esta noche uno de mis vecinos aparecerá muerto y la ancianita despistada del segundo llamará a mi puerta para hacerme un par de preguntas.

21 February 2017

Si ya existe, me gustaría verla

Ayer por la noche en La 2 echaron la adaptación que Eloy de la Iglesia hizo de Otra vuelta de tuerca, la novela de Henry James. Mientras la veía se me ocurrió lo siguiente:

En la novela de James no queda demasiado claro si los fantasmas que ve la protagonista son reales o fruto de su imaginación. Por el contrario, en la película de Eloy de la Iglesia resulta obvio que los fantasmas están solo en la mente calenturienta y morbosa del protagonista.


Esto me hace pensar que en el cine mostrar al fantasma ya implica, de alguna manera, tomar partido a favor de su existencia. Si podemos ver al fantasma, entonces es que existe, aunque solo sea en la imaginación de uno de los personajes. En cambio, en una novela el que un personaje diga que ha visto un fantasma no implica que el fantasma exista, ni siquiera en la mente de ese personaje, porque siempre cabe la posibilidad de que esté mintiendo.

Y entonces surge la pregunta. ¿Se podría hacer una película de terror en la que el protagonista vea (o diga ver) fantasmas sin que el espectador llegue a verlos nunca? Por ejemplo: el protagonista ve (supuestamente) un fantasma, a los espectadores se nos muestra su reacción en un primer plano pero se nos hurta el consabido contraplano de aquello que está viendo. O también: tenemos el contraplano pero está tan oscuro que es imposible distinguir ninguna figura con claridad. O también: fuera de campo: la cámara deja fuera del plano el punto concreto en el que se supone que está el fantasma.

Queda descartado, por supuesto, que el fantasma mueva cosas, haga ruidos o enfríe el ambiente.

05 February 2017

Decir (casi) lo mismo




A todos nos ha pasado. Coges un libro y te pones a leer, pero como tienes la cabeza en otras cosas, no te enteras de lo que estás leyendo. A continuación, dos maneras ligeramente distintas de contar esa experiencia:

Traté de leer unas páginas de El despertar, pero las palabras se entrecruzaban y carecían de sentido, así que lo dejé, salí al porche y me senté en el balancín a escuchar el sonido de la noche.
Callisto, TORSTEN KROL, 2009

[Traducción de Antonio Padilla]


Sin embargo, no lograba concentrarme en más de una frase a la vez, y finalmente acabé escuchando el ruido de los trenes que entraba por mi ventana.
¿De qué vas?, WILLIAM SUTCLIFFE, 1999

[Traducción de Andrés Ehrenhaus]


A lo mejor es cosa mía, pero yo aquí veo la diferencia entre un escritor convencional y otro con puntería.