21 September 2017

Fobias literarias



El hombre menudo abrió una puerta cerrada con llave a estribor y entraron en una especie de guardarropa. Al otro lado se veía una puerta idéntica que conducía a la cubierta de paseo de babor. A la derecha se abrían dos puertas de cristal que comunicaban con el comedor y entre ellas un gran espejo. Frente al espejo, una escalera empinada desaparecía hacia la cubierta inferior. Descendieron por ella y luego por otra más. Allí abajo había cuatro cabinas y un salón con sofás de escay a lo largo de unos mamparos. El hombre menudo les mostró cómo se separaban los sofás con las cortinas.


Roseanna, MAJ SJÖWALL y PER WAHLÖÖ

[Traducción de Cristina Cerezo y Martín Lewell]



Porno para ingenieros navales, interioristas y simpatizantes.

31 August 2017

A Quiet Passion, de Terence Davies: nome

Biopic de Emily Dickinson, la poeta.
Si no lo he dicho mil veces no lo he dicho ninguna: todos (o casi todos) los biopics me parecen más falsos que las sonrisas de Ivana a Donald.

¿Por qué los sigo viendo?

Porque siempre acabo aprendiendo algo. No tanto con la película en sí como con la visita que hago luego a la Wikipedia para comprobar si la vida del personaje no daba para nada más interesante que ese biopic de mierda. En este caso, la comparación con la Wikipedia es especialmente sangrante. No se trata ya de que la película se invente u omita cosas
[Por ejemplo: Una de las mejores amigas de Emily Dickinson, si no la mejor, fue su cuñada Susan, antes compañera de estudios. Algunos investigadores creen que Emily estuvo enamorada de ella y que ese sentimiento inspiró su poesía amorosa. Pues bien, nada de esto se refleja en la película. En la película, Susan es una desconocida random que se casa con el hermano de Emily y que luego aparece de vez en cuando, haciendo bulto en algunas escenas de grupo, sin que parezca despertar sentimiento alguno en Emily.], 
se trata de que uno se lee la entrada de la Wikipedia y la imagen que se forma de Emily Dickinson es mil veces más atractiva que la intensita de la película. Si hasta yo puedo, Terence Davies (director y guionista), ¿por qué tú no?

23 August 2017

Metablog: Cosas que nadie parece recordar

Mi mayor frustración como autor del blog:

que esta entrada —¡la que más veces he autoenlazado!— no tenga ningún comentario del tipo:
Tienes razón. Yo también vi el especial de Navidad de Jim Henson de pequeño y creo que los de Pixar son una panda de copiones de mierda.

Pero gracias a Google sé que no estoy solo:


Pueden leer esto y esto y esto otro y escuchar lo de más acá y empezar a conspiranoiar sin medida, hasta que les parezca una buena idea ponerse un sombrero de papel de aluminio para que Pixar no pueda leerles la mente.

21 July 2017

La casa infernal, de Richard Matheson: nome

Un buen día Richard Matheson se lee una novela de Shirley Jackson sobre una casa encantanda, The Haunting of Hill House, y piensa: "esto se puede mejorar". Y entonces va, escribe un libro con el mismo planteamiento y le estampa el título de Hell House. Se han fijado, ¿no? Hill - hell. A partir de ahí, algunos lectores dirán que mucho mejor la de Jackson, con sus ambigüedades y su narrador poco fiable, y otros, en cambio, dirán que dónde va a parar, mil veces mejor la de Matheson, con su buen puñado de fenómenos paranormales de los de verdad, violentos y terroríficos. 

Y luego Stephen King, el Salomón del horror, hará dos afirmaciones en equilibrio. Por un lado: que la novela de Jackson es la gran novela de lo sobrenatural de los últimos 100 años (junto a Otra vuelta de Tuerca). Por otro: que la novela de Matheson es la más aterradora de las novelas sobre casas encantadas que se ha escrito jamás.

Mi opinión: la novela de Jackson es una maravilla y la de Matheson un truño. 

La casa infernal tiene casi todo lo que me irrita de las películas de terror de serie B. A saber:
  1. Personajes estúpidos sin una pizca de sentido común (ejemplo inventado: "anda que no es maligno este espíritu, voy a hacer una sesión de ouija yo solo en una cabaña del bosque a las tres de la madrugada para preguntarle su color favorito").
  2. Polarización extrema de las actitudes (ejemplo inventado: "esa cortina de la ventana abierta se ha movido sola, ¡vamos a morir!" versus "no te preocupes, hay una explicación racional para todo esto, incluso para este espectro infernal que me está arrancando las tripas"). 
  3. Sistematización de las causas de los fenómenos fantásticos (ejemplo inventado: "¡ya lo tengo!, el fantasma está enfadado porque le han robado el medallón de su amada, si enterramos el medallón en la tumba, no volverá a molestarnos").
  4. Un pasito palante y dos patrás (ejemplo inventado: "que sí, que durante tres noches seguidas el fantasma se nos ha aparecido puntualmente a las doce de la noche, pero ¡da igual!, ¡hoy es un nuevo día!, quedémonos en la casa que seguro que ya no nos vuelve a molestar").

Un ejemplo (no inventado) de lo boba que me parece La casa infernal. ALERTA SPOILER: Es incuestionable que en la casa tienen lugar fenómenos extraños, hay ejemplos a porrillo, solo falta averiguar por qué. La casa fue construida por un tal Belasco, ya fallecido, que nos describen desde el principio como un hombre maligno a más no poder. En cuanto los protagonistas ponen un pie en la casa, Belasco les da la bienvenida desde una grabación antigua que se pone en marcha sola. Pues bien, hasta la mitad de la novela, a ninguno de los personajes —entre los cuales hay dos médiums— se les ocurre pensar que detrás de los fenómenos pueda estar el espíritu de Belasco :ALERTA SPOILER.

Quizás habría podido disfrutar La casa infernal si no hubiese leído antes La maldición de Hill House. Quizás a La casa infernal no le falta gracia desde un punto de vista irónico, si uno se imagina que la intención de Matheson no era otra que burlarse de los personajes poniendo su estupidez a prueba: veamos qué cotas de imbecilidad pueden llegar a alcanzar. Pero cuando un libro aburre, no hay intención que valga.

15 July 2017

Un cuento al mes: El lanzador de cuchillos, de Steven Millhauser


Cuando supimos que Hensch, el lanzador de cuchillos, pasaría por nuestra ciudad para hacer una única presentación el sábado, a las ocho de la noche, titubeamos, preguntándonos qué sentíamos. ¡Hensch, el lanzador de cuchillos! ¿Queríamos batir las palmas de alegría, brincando y sonriendo con anticipado deleite? ¿O queríamos en realidad apretar los labios y apartar con los ojos con severa reprobación? Así era Hensch.
Traducción de Carlos Gardini


¿No les suena de nada Steven Millhauser? Pues es muy posible que ya hayan tenido algún encuentro con él sin saberlo. ¿Han visto El ilusionista, la peli de Edward Norton? Es una adaptación de un relato de Millhauser.

En España, por ahora, no le hemos hecho demasiado caso, pero sepan que Millhauser no solo se ha ganado ya comparaciones con grandes como Poe, Borges y Kafka sino también todo un premio Pulitzer.

Yo supe de su existencia aquí.




Hensch, el famoso lanzador de cuchillos llega a la ciudad y el narrador no sabe qué sentir. ¿Por qué? Nos lo explica en el siguiente párrafo y entre las explicaciones, como de pasada y sin desarrollarlo después, nos dice:
Fue entonces que introdujo en la casta disciplina de los cuchillos la idea de la herida artística, la marca de sangre que era la marca del maestro.
A partir del tercer párrafo, el narrador pasa a relatar la actuación del lanzador de cuchillos. El relato termina cuando cae el telón.

El lanzador de cuchillos se podría usar como un ejemplo de las diferencias estructurales entre el cuento y la novela. Si el narrador fuese más allá de los límites que marca la actuación del lanzador de cuchillos, si nos explicase, por ejemplo, quién es cada uno de los personajes que intervienen en la historia y qué les ha llevado hasta esa velada del sábado a las ocho de la tarde, quizá tendríamos un relato más poroso pero dudo que más intenso. Comprimir una esponja es transferirle fuerza de expansión.

A mí, más que a Kafka, a Borges o a Poe, me ha recordado a Cortázar (el Borges malo, según algunos), que también tiene un cuento ambientado en un espectáculo teatral. La diferencia con Cortázar es que el El lanzador de cuchillos trabaja mucho más con la atmósfera que con la trama. Tiene clímax pero no catarsis. Y el estilo es menos solemne.

En definitiva, un cuento de los que a mí me gustan: más bien corto (16 páginas) y tirando a fantástico. En el libro me esperan once más. Agradecido y emocionado estoy.

12 July 2017

Ahora me entero (gracias, Internet)

En 2004 Lindsay Lohan publicó un disco. Al año siguiente, otro.


En húngaro los pronombres personales no tienen distinción de género.


Tears Dry on Their Own (Amy Winehouse) es —básicamente— un sampler de Ain't No Mountain High Enough (Marvin Gaye + Tammi Terrell) pero con la voz cantando una melodía distinta.


Uno de los diez libros favoritos de Juan José Millás es Viaje a las hormigas, de Bert Hölldobler y Edwar O. Wilson, un clásico de la divulgación científica.



¿Cuál de estos cuatro datos olvidaré antes?

06 July 2017

Respira, de Mélanie Laurent: sime

Dirige y participa en el guión Mélanie Laurent, más conocida por su faceta de actriz. La película es tan veraz que me ha recordado una cosa que ocurrió en mi colegio. Durante un par de cursos dos chicas de mi clase se hicieron inseparables de una manera que hasta ese momento no conocíamos: de una manera excluyente. Siempre estaban juntas y separadas del resto de los compañeros. Se reían y nadie sabía de qué. Pero un día, con una brusquedad que nos cogió a todos por sorpresa, dejaron de hablarse. Para siempre (entendiendo por siempre lo que duró el colegio). Y aunque corrieron varios rumores al respecto (ninguno de los cuales incluía lesbianismo), nunca nadie llegó a saber lo fundamental: por qué. Ver esta película ha sido como espiar aquella relación. Las dos protagonistas lo hacen tan bien que no parecen actrices interpretando un personaje. Véanlas y díganme que Meryl Streep no sobreactúa.