27 March 2014

Por qué Breaking Bad nunca estará entre mis series favoritas

Aviso: yo de ustedes no leería esto si no han llegado, como mínimo, al principio de la quinta temporada. 
Eso sí, del final no cuento nada. Tampoco soy tan mala persona.


No he conseguido adaptarme al ritmo de la serie. La mayor parte de los episodios se me han hecho largos. No pesados, pero sí largos. Veía uno y ya no quería ver más durante varios días. Algunas demoras, además, me han parecido especialmente innecesarias e incluso irritantes: ¿por qué los guionistas tardan tanto en hacer que Skyler se siente con su marido y le pida explicaciones? ¿Acaso tiene algún interés lo que le pasa a Skyler mientras vive en la ignorancia? Para mí, ninguno. De hecho, para mí, Skyler sólo se hace verdaderamente grande como personaje cuando por fin descubre el pastel.


Breaking Bad es una serie poco generosa con sus personajes terciarios. Saul, Marie y Walter Jr. no pasan de ser meros recursos en la trama. Saul arregla problemas, Marie tensa y explicita los conflictos y Walter Jr. funciona como signo irónico de la doble vida de Mr. White. Prácticamente ninguno de sus actos descubre al espectador nada nuevo sobre ellos, ningún aspecto que no estuviese presente ya en su primera aparición en pantalla. No tienen relieve, están condenados a ser planos. Y la verdad, se merecían algo más.


La forma en que Mr. White manipula a Jesse dice mucho de la concepción  que los guionistas tienen de la psicología de los personajes. Ocurre esto y esto otro y como resultado obtienes esta reacción. Química. Determinismo. Así se consigue una apariencia de solidez dramática, es cierto, pero a costa de ahogar el factor sorpresa. Por decirlo con otras palabras, en Breaking Bad las motivaciones y las reacciones de los personajes, en especial las de Mr. White y Jesse, están sobreexplicadas.


Breaking Bad es inverosímil. No es que eso me moleste, me apasiona Hitchcock, me apasiona Brian de Palma, no soy un policía de la verosimilitud. Pero sí que creo que cuando a uno le llama la atención la falta de verosimilitud es que algo falla. Cuando empiezas a preocuparte por el racord argumentativo eso quiere decir que no te están distrayendo ni entreteniendo lo suficiente. Y viceversa: si una película consigue emocionar (emocionar en un sentido amplio: risas, lágrimas, miedo...), hay que ser muy desagradecido para afearle la falta de verosimilitud. Lo que a mí no me convence de Breaking Bad es que es inverosímil sin obtener beneficio de ello, sin llegar a despegar el vuelo hacia cotas más locas y divertidas.


En resumen, con Breaking Bad he tenido la sensación de que nunca me daba más de lo que esperaba y de que, en demasiadas ocasiones, incluso me daba menos.

09 March 2014

Canciones que deberían ser más conocidas (XIII)



Puesta al sol en primavera, esta canción refulge como no lo haría en invierno. Todo en ella promete un verano feliz: ese sonido de asfalto recalentado, ese zumbido de cigarras al fondo, esos coros recién levantados de la siesta y, sobre todo, ese magnífico estribillo con insolación.